Portafolio de artes visuales

Silla de madera rota/reutilizada, quemada y reensamblada con hilo de algodón
Burro, una escultura de burrito mecedor (una silla de madera reutilizada) que fue quemada y carbonizada para apropiarme del título “Burro/a” como símbolo del amor y el miedo de mis padres por mí y por mi educación, y de cómo eso ha formado quien soy hoy. Burra pero nunca inútil.




Tinta y cianotipia sobre sábana (usada) “Hecha en México”
Sangre Invisible es una obra impresa en técnica mixta sobre una sábana hecha en México, que utiliza ganchos de ropa de metal rotos como esténciles y la repetición de una súplica de poder. Es una pieza quieta pero estruendosa que usa el patrón para recitar de forma tangible la esterilización no consentida y el feminicidio de mujeres que trabajan en las maquiladoras de Tijuana.



Piel/tela quemada obtenida en swap meets y de retazos de fábricas y artesanos, objetos encontrados, clavos/grapas usados
Esta pieza en curso desafía la noción de obra terminada en el espacio de la galería, ya que refleja mis intentos de dar sentido al rechazo y la distancia familiar mediante la manipulación de textiles reutilizados en una composición siempre cambiante que imita la inestabilidad que rodeaba mi vida en ese momento.
Los textiles están quemados con imágenes de mi familia, muchas de mi madre, para entender de dónde viene y por qué su amor está condicionado a sus creencias religiosas.
También añadí objetos encontrados que representan la domesticidad que se fomenta en mi cultura, en un esfuerzo por hacer las paces con ella y encontrar belleza en este lenguaje de amor, a pesar de que se espera como una forma de demostrar amor a los hombres.

Crayón/carboncillo sobre papel reutilizado
Crayones derretidos, como los que se derretían en los asientos del primer carro de la familia, se usan para dibujar recuerdos felices de la vida de Hernández en México, mientras que el lápiz de carboncillo documenta la vida al otro lado de la frontera. Abordando recuerdos religiosos, historias de salir del clóset y las dificultades en busca de un sueño, los medios combinados trazan el entendimiento de Natalia sobre la inmigración y la identidad como lesbiana binacional de color que lucha contra la aceptación de una sola identidad de cada lado.

Tela de algodón teñida, alambre de aluminio, estambre, 3'x6'
En respuesta al síndrome del impostor, Muñeca es un autorretrato que ocupa espacio: panzona, peluda, chichona, chillona, hermosa.

Pintura con cloro sobre tela de sarga, pintura rosa para piel, alambre de aluminio; 2.5'x4.5'
Guadalupe retrata el blanqueamiento del libre albedrío que acompaña la socialización de una niña mexicana, y el poco control, pero la profunda devoción al catolicismo, con que los constructos de género existen en su mente y en su corazón.

Sillón (usado) blanqueado con cloro y coas de agave vaciadas en concreto, 60” x 36”
Este sillón muestra una imagen de mi padre, mi hermana y yo antes de mudarnos a Estados Unidos. Blanquear el recuerdo sobre él representa de forma tangible el cambio de significado que tuvo un sillón para nosotros después de emigrar, pues se convirtió en el espacio donde leíamos para aprender inglés. Este ritual de transmitir la lectura para asegurar respeto y orgullo en este nuevo país se refleja en la historia de las coas usadas en los campos de agave de Jalisco, de donde es mi madre. El agave tarda generaciones en dar oro líquido, como le tomó a mi familia alcanzar el sueño que nos propusimos.



